A Beires. Alfonso López Martínez

 

A BEIRES

¡Cuantas bellezas sin fin

andando por los caminos

he podido conocer

en los ignorados sitios!

Tierra fértil y de paz,

lejana de los ruidos.

Allí anida el ruiseñor.

Allí canta el jilguerillo.

La parra al pie de la sierra

se abraza con el olivo.

Los almendros solitarios,

solitarios se han perdido.

Beires y sierra de Beires,

han quedado en el olvido.

Qué tristes quedan los pueblos

cuando pierden el camino.

Pueblo sobre roca en agua,

entre barranco y montículo.

La oliva y el trigo verde

bajo el palio del suspiro.

Beires y sierra de Beires

forman parte de mi libro.

Sus acacias y sus olmos

huelen a moros huídos.

La pizarra de su techo

yace sobre los derribos.

¡qué pena que Beires muera

sin que yo pueda servirlo!

En lo más puro del aire

la fragancia del tomillo.

Y en el cristal se ha fundido.

Su mina dormida en llanto,

fuente de hierro magnífico…

Los veteranos pastores

ya viven en los hospicios.

¡Qué pena de aquellos hombres

con sonrisa de chiquillos

que ya no fumen tabaco

de hoja verde en el aprisco!

Repoblación forestal

ignorante de prejuicios,

ha deshecho los rebaños

bajo un ensueño de pinos.

Beires y sierra de Beires

y su arroyo cristalino,

al pie de Sierra Nevada

ofrecen un Paraíso.
AUTOR: ALFONSO LÓPEZ MARTÍNEZ

 

 

 

1. Viajes por Andalucía. Pilar Vinyet Barnolas. (5-7)

Entre sueño y sueño, tendréis mis historias, pequeñas ilusiones, emociones, pensamientos y recuerdos de mi primera pisada por Andalucía. En septiembre seguí la huella de un poeta, ahora tal vez muerto, pero vivo aún en mi corazón. Él fue el inicio de mi contacto andaluz y mi relación poética con vuestra tierra, mía ahora también gracias a vosotros…si es que hay tierras de alguien. A través de mis escritos podréis conocer cómo os veo, qué representa Andalucía para mí, una catalana, a más de mil kilómetros espaciales, aunque no temporales.-

Así podría empezar:


Llegué en ese tren interminable un amanecer en Sevilla, poca ropa, mucha hambre, algunos libros y mi cámara. El taxi me deja en Triana, las calles desiertas, el Guadalquivir canta los reflejos de la Torre de Oro. Una luz cálida me acompaña. Silencio a mi alrededor. Mi cámara empieza a moverse entre mis dedos; quiero captar ese instante de bautizo y de inicio de este viaje poético. Poco a poco va despertando la ciudad….empieza mi sueño. Mi poeta del Puerto de Santa María me indica el camino:


«El rió Guadalquivir
lleva sus aguas borrachas
y se escapa de verbena
en cuanto llega a Triana.
Sevilla canta»
Oigo luego otra canción:
«A la orilla del rió
teje la luna una blusa
con la que quitarte el frío.
Con su ovillito de lana
teje y teje, canta y canta
desde la aurora hasta el alba»


Recorro la ciudad a veces acompañada de mi amigo artista-pintor, a veces sola con mi poeta soñado. Recito a Bécquer en el parque, busco mi provincia en la plaza de Aníbal González, huelo todo el tiempo esos olores desconocidos para mí, abanicos…colores…mi poeta insiste: 

«Escribiré en tu abanico:
te quiero para olvidarte,
para quererte te olvido».

Llega la noche. En «La Carbonería» percibo en mi piel la fantasía e improvisación del cantante de flamenco. Saco mi boli y apunto esas letras difíciles de entender para mí.:

«Es que ya no puedo más
la fuerza me está faltando
por eso canto llorando»

Me emociono…lloro…mi amigo pintor me acerca un tinto de verano…: «un jardinero dormía a pierna suelta y se dejaba la puerta abierta…hasta que un día le robaron la rosa que más quería…»
Me emociono….rio…mi amigo me trae otro tinto de verano.-

Se hace de día y escribo: Mágica noche, lúgubre día. El amanecer tiembla en mi mano. La noche es día, la estrella sol.

Mi poeta de nuevo aparece:

«A la orilla del mar
está mi casa,
a la orilla del mar,
junto a sus aguas,
entre verdes pinares
de sombra clara.
En mi corazón
tu casa»

«Cartas desde el norte(I)
PILAR VINYET (nick: Belfort.- voladora de sueños)